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Profesorado Danzas
Historia de la Danza
Profesora: Gladys Villalba
Alumna: Valeria Matzkin
CARTAS SOBRE LA DANZA Y LOS
BALLETS
JEAN NOVERRE
Carta N 12
· COLOCACIÓN:
Adquirir una colocación diferente de la que aI principio les fue dada. Para
bailar bien nada es tan necesario como girar como el muslo hacia afuera y nada
es más natural en los hombres que la posición contraria.
·
LA
INFANCIA MOMENTO DE APRENDER: Todas las partes del cuerpo son elásticas y pueden con facilidad a seguir la dirección
que se les imprime. Si toma un árbol joven, conseguirá fácilmente darle la
forma que desea; sus ramas tiernas se doblarán y se colocarán a su gusto; el
tiempo, al fortificarlo, vigorizará la inclinación dirigida por la mano del
hombre, y cada una de las ramas se sujetará para siempre a la impresión y la dirección que le habrá prescrito. Se deduce
de esto que los padres deberían ser los primeros maestros de sus hijos. También
hay personas que empiezan demasiado tarde y que se dedican a la danza a la edad
en que deberían pensar en dejarla.
·
POSICIONES:
Un bailarín en dedanse (posición hacia adentro) es un bailarín torpe y desagradable.
La actitud contraria otorga soltura y brillo, infunde gracia en las posiciones
y infunde gracia en los pasos, en el desarrollo, las actitudes. Es difícil
colocarse en dehors, porque a menudo se ignoran los verdaderos medios para
hacerlo. La mayoría de los jóvenes que se dedican a la danza se convencen de
que lo lograrán forzando sólo sus pies a girar en dehors y o sé que esta parte
puede adoptar esta dirección por la elasticidad y movilidad de su articulación.
El método es tanto más falso cuanto que desplaza los tobillos y no tiene
ninguna acción sobre las rodillas o los muslos. La tounrebanehe es una máquina
moldeadora que lejos de operar con eficacia, estropea a los que de ella se
sirven. Entorpeciendo los dedos de quien toque un instrumento, ¿se logrará
acaso concederle una ejecución viva y una cadencia brillante? Sin duda que No,
el libre uso de la mano y de las articulaciones es lo único que puede
proporcionarle esa rapidez, ese brillo y esa precisión que constituyen el alma
de la ejecución. Por lo tanto, ¿cómo puede un bailarín alcanzar todas estas
perfecciones, si pasa la mitad de su vida sujeto a trabas? el empleo de esta
máquina es pernicioso. No se corrige un defecto innato por la violencia; ello
será obra del tiempo, el estudio y la aplicación. Para girar en dehors, no se necesita
más que un ejercicio moderado, pero continúo. El de los círculos o giros de
pierna hacia dentro o hacia afuera y los grandes battement tendus efectuados
desde la cadera.
·
INJURIAS:
Son causadas
en un bailarín por tres cosas: primero, desigualdades en el teatro, por una
trampa mal afirmada o por sebo o materia semejante que, al encontrarse bajo sus
pies, con frecuencia originan su caída. Segundo, por un ejercicio violento e
inmoderado que, debilita y las partes. Tercero, por accidentes. la torpeza y
por las malas costumbres contraídas durante
el ejercicio. La planta del pie constituye una verdadera base sobre la que
descansa nuestra máquina, un escultor no correría el riesgo de perder el apoyo
de su escultura, sin sostén firme la caída de su estatua sería inevitable. El bailarín debe servirse de todos
los dedos de sus pies como de otras tantas ramas cuya separación sobre el suelo
asegura y mantiene el cuerpo en un equilibrio justo y conveniente para aumentar
Ia superficie de apoyo. Si descuida extenderlos, si no "muerde" en
cierta forma et piso para aferrarse y sostenerse firme, ocurrirán muchos
accidentes. Las caídas ocasionadas por nuestra debilidad y nuestro cansancio por
un exceso de trabajo o por un género de vida que nos lleva al agotamiento, no
se pueden prevenir más que por un cambio de conducta.
·
SALTOS:
Sería un error creer que un hombre fuerte y vigoroso debe elevarse más que un
hombre débil y ágil. La elevación del cuerpo, se debe en principio a la forma
del pie, a su conformación, al largo del tendón y a su elasticidad. Las
rodillas, Ios riñones y los brazos cooperan unánime y, conjuntamente en esta acción: cuanto más fuerte es
la presión, más fuerte será la
reacción y, por consiguiente, más elevación tendrá el salto. La flexión
de las rodillas y su extensión participan
de los movimientos del empeine y
del tendón de Aquiles, que deben considerarse como los resortes esenciales. Los músculos
del tronco prestan su
ayuda al movimiento manteniendo el
cuerpo en línea perpendicular, mientras que los brazos sirven de alas y contrapeso al
organismo. La idea de hacer un salto: todo bailarín que realiza un entrechat
sabe cuántas veces lo marcará, la imaginación, se adelanta a las piernas; no se
puede marcar ocho veces si la intención era de hacerlo sólo una. El cuerpo no pretende
operar dos veces en el aire cuando los resortes del organismo han actuado y su
efecto ha sido determinado.
· DESPROPORCIÓN Y LA FIRMEZA DE LOS RIÑONES: Dos defectos se oponen aún al progreso de nuestro
arte: en primer lugar, la desproporción que reina comúnmente y, por segundo
lugar, la poca firmeza de los riñones. La desproporción en los tiempos tienen su defecto en la imitación
y en el poco razonamiento de Ios bailarines. La extensión y el largo de las partes
deben determinar
los
contornos y los "despliegues". Las partes desunidas sin cesar y
siempre distantes, colocarán al
cuerpo en posiciones falsas y desagradables, y la danza, privada de sus justas
proporciones,
se
asemejará a la acción de esos títeres cuyos movimientos abiertos y dislocados sólo
ofrecen una grosera
caricatura de los movimientos armoniosos que deben ejecutar los buenos bailarines. Los que están dotados de una estatura
majestuosa
abusan
algunas veces de la extensión de sus miembros. El aplastamiento del cuerpo quita a
las partes inferiores la libertad necesaria para moverse con soltura; que en
esta situación, el cuerpo está como indeterminado en sus posiciones; que con
frecuencia arrastra a las piernas; que a cada instante pierde el centro de
gravedad que no recobra su equilibrio sino después de esfuerzos y contorsiones
que no pueden asociarse a la gracia y armonía de los movimientos de la danza. Para
bailar es necesario que el cuerpo esté firme y tranquilo, que se mantenga
inmóvil e inconmovible en los momentos en que las piernas se mueven. Por el
contrario, si se presta a la acción de los pies, el bailarín efectuará tantas
muecas y contorsiones como pasos difíciles; desde ese momento la acción pierde
serenidad, conjunto, precisión, firmeza, aplomo y equilibrio, y por último queda
privada de gracia y nobleza, cualidades sin las cuales la danza no puede
agradar.
· FLEXIÓN DE LAS RODILLAS: Muchos bailarines imaginan que para ser elásticos y blandos
sólo es necesario flexionar muy bajo las rodillas; pero se equivocan,
ciertamente, pues la flexión demasiado exagerada comunica sequedad a la danza;
se puede ser muy duro y brusco en todos los movimientos, tanto sencilla,
natural y evidente cuando se que considera los tiempos y movimientos del
bailarín están subordinados exactamente a los tiempos y movimientos de la
música. Al flexionar las rodillas exageradamente
se puede retardar el ritmo, que languidece y se pierde. Para recobrar el tiempo
que la sobre-flexión hizo perder, es necesario que la extensión sea rápida, y
ese pasaje brusco e imprevisto de la flexión a la extensión es lo que infunde dureza
a la ejecución. La blandura depende en parte de la flexión proporcionada de las
rodillas y este movimiento no basta; es necesario que el empeine haga resorte y
que los riñones sirvan, de contrapeso al organismo para elevarse y descender
con suavidad.
· OÍDO EN LA MÚSICA: Un bailarín sin oído, como el loco, efectúa pasos mal combinados,
se pierde a cada instante en su ejecución, corre sin cesar tras el compás y
nunca lo alcanza. No siente nada, en él todo es falso, su danza no posee
razonamiento ni expresión, y la música que debería dirigir sus movimientos,
fijar sus pasos y determinar sus tiempos no sirve más que para revelar su
insuficiencia y sus imperfecciones. En las provincias germanas, el modo de bailar en una
aldea es casi desconocido en el pueblo vecino. Las melodías empleadas en sus
entretenimientos, poseen carácter y movimientos distintos; todos encierren
alegría. Su danza está inspirada en la naturaleza. Se trata de marcar el compás
con un golpe de pie. Todos están de acuerdo para hacerlo al unísono. Levantar en el aire a sus mujeres. Se las ve
a todas en el aire a la misma altura y no las dejan caer sino sobre la nota
exacta del compás. El contrapunto, que es sin discusión la piedra de toque del oído
más delicado, es para ellos lo menos difícil, de modo que la sensibilidad de su
oído pone en su manera de moverse una alegría y variedad que no se encuentra en
nuestras contradanzas francesas.
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